Productos lácteos

Desde los inicios de ILERFRED, hemos trabajado en el sector lácteo. Los espacios de elaboración asépticos y el estricto control de la temperatura y el aire, determinan la calidad de los productos lácteos. En este sector destacamos por la experiencia en el suministro y reparación de los equipos enfriadores para los tanques de leche.

Trabajamos con los productores de queso, suministrando las cámaras de maduración, suministramos y reparamos las cámaras de frío, salas blancas, zonas climatizadas, y cualquier aplicación de frío que necesite nuestro cliente.

El proceso de maduración es un parte fundamental en la elaboración del queso. Las características de las cámaras varían según el tipo de queso (más seco o con más humedad), así como el tiempo del proceso de maduración. Cuánto más alta sea la temperatura, más deprisa madura el queso. Una temperatura muy baja da lugar a una maduración muy lenta, que normalmente se utiliza para quesos de larga maduración elaborados con leche cruda. De forma habitual, los límites de temperatura de las cámaras de maduración están entre 9 °C y 11 °C. La humedad es un parámetro fundamentas a controlar, y varía según el queso, el tiempo de maduración. Una cámara muy seca, menos del 70 % va a dar lugar a un queso muy duro. Un queso muy mantecoso precisará más humedad superior al 90 % para evitar que se seque. Para quesos de maduración media de pasta prensada, con pasta semiseca, la humedad de la cámara suele ser del 80 al 85 %.

Es muy importante vigilar la aireación de la cámara, ya que si el aire de los ventiladores llega directamente al queso puede secar bruscamente esa cara, originando grietas en la corteza, por ello el aire siempre debe ir al queso de forma indirecta.

Cada vez más nuestros clientes del mundo del queso y derivados lácticos nos piden cámaras de congelación, previas al proceso de loncheado o rallado del queso, a fin de poder realizar un buen loncheado. Realizamos este tipo de cámaras de enfriamiento rápido, también llamadas cámaras de oreo negativas, a fin de conseguir la temperatura indicada para cada producto.

En el campo de los yogures por ejemplo, el objetivo del enfriamiento es para disminuir la temperatura de fermentación lo más rápidamente posible a menos de 10 ºC, sobre los 4-5 ºC, aunque que dicha variación de temperatura no debe producirse bruscamente, pues puede ocasionar la contracción del coagulo y la condensación de agua.

El proceso de enfriado en los yogures se puede realizar por circulación de aire frío en cámaras o túneles de refrigeración, o bien, por circulación de agua fría en baños.

Mucho más que instalaciones de frío