El preenfriamiento inmediato después de la cosecha es una etapa crítica en la conservación de frutas y hortalizas frescas. Entre los métodos más eficaces para lograr una rápida reducción de la temperatura, destaca el hydrocooling, también conocido como preenfriamiento por agua. Esta técnica se basa en el uso de agua refrigerada, típicamente entre 0,5 y 2 °C, aplicada directamente sobre el producto mediante sistemas de duchas o cascada.

Gracias a la alta capacidad calorífica del agua y al contacto directo con el fruto, este método proporciona una transferencia de calor muy superior a los sistemas por aire, permitiendo una rápida disminución de la temperatura de la pulpa. Esto se traduce en una reducción del metabolismo del fruto, menor pérdida de agua, menor incidencia de patógenos y una extensión significativa de la vida útil.

Hydrocooling estático vs. dinámico

El enfriamiento mediante agua es la técnica de preenfriamiento más rápida, donde se consigue bajar 20ºC de temperatura en ciclos de tiempo relativamente cortos (sobre 15-20 minutos). Existen dos tipos de hydrocooling:

  • El hydrocooling estático consiste en una cabina donde se introduce el producto en palots o cajas para ser duchado con agua fría. Su capacidad de enfriamiento oscila entre 500 y 2.500 kg/h.
  • El hydrocooling dinámico se conforma de un túnel de enfriamiento en continuo, lo que lo convierte en una solución más versátil. Su capacidad de enfriamiento es superior a 2.500 kg/h, ideal para flujos industriales de gran escala que buscan la máxima eficiencia y velocidad de procesamiento.

La elección entre un tipo u otro dependerá de factores clave como el tipo de producto, el volumen de procesamiento requerido, el espacio disponible en la instalación y el nivel de automatización deseado.

Aplicaciones y ventajas generales del hydrocooling

El preenfriamiento por agua es ideal para productos que toleran el contacto con humedad: cerezas, melocotones, maíz dulce, melón, zanahoria, apio, puerro, lechuga, entre otros. Sus ventajas incluyen:

  • Enfriamiento rápido y uniforme.
  • Reducción de pérdidas por deshidratación.
  • Posibilidad de integrar tratamientos sanitarios (como la aplicación de fungicidas o desinfectantes) directamente en el agua de enfriamiento.).
  • Menor consumo energético por tonelada enfriada en comparación con los sistemas de aire forzado.

El hydrocooling sobresale en eficiencia energética y en una rápida transferencia de calor.

Consideraciones técnicas clave

Para garantizar la eficacia y seguridad del proceso con el hydrocooling, es esencial adherirse a ciertas consideraciones técnicas clave:

  • Minimizar el tiempo entre la cosecha y el preenfriamiento: Idealmente, este lapso debe ser inferior a 2 horas. La rápida eliminación del calor residual acumulado durante la recolección es crítica para evitar procesos fisiológicos indeseados, como la intensificación respiratoria o la aceleración de la senescencia.
  • Tratamiento y condiciones sanitarias del agua: El agua utilizada debe ser tratada adecuadamente y mantener condiciones sanitarias óptimas para prevenir la contaminación del producto.
  • Control preciso del sistema: El equipo debe permitir un control exacto de la temperatura del agua, así como del tiempo de contacto del producto con el agua fría.

En conclusión, el hydrocooling, en sus versiones estática y dinámica, representa una estrategia altamente efectiva para preservar la calidad postcosecha de productos hortofrutícolas. Su capacidad para reducir de forma rápida y eficiente la temperatura interna del producto, junto con la posibilidad de integrarse en procesos industriales, lo posiciona como una solución clave dentro de la cadena de frío.